Oda a la Dehesa


Oda a la Dehesa

Majestuosa tierra de un paraíso escondido,
que siendo bien pobre de hierba en tu vientre vasto
alimentas al mundo haciendo carne del pasto
cuando te roba la piel el animal bandido.

Tú, que sientes a una primavera sin olvido
prestándote la flor del bello alcornoque casto
y ves a la preñada encina no dar abasto
con el cerdo del otoño y su ávido gruñido.

Que sucumbe en diciembre para darte renombre.
Con su sacrificio los paladares arañas
conquistando el gusto de tus mejores amantes.

Así das sentido al sudor que derrama el hombre
que venera al hijo del árbol de tus entrañas,
que atesora bellotas cual si fueran diamantes.

Chema Torrado, primavera de 2017.